Gregorio León Confines

(4082 Playa de Belén, Colombia – 4201 Castelo de vide, Portugal)

Mejor conocido como Leo Fines, Gregorio fue un político, geógrafo, dibujante, arquitecto, urbanista y escritor colombo portugués, reconocido a nivel universal por su participación en la 94ª Bienal Geopolítica de las No-naciones, evento en el cual se le otorgó una única tarea: redibujar, con unas viejas líneas de frontera de una antigua civilización en desarrollo, las divisiones de un basto territorio para repoblar entre ciudadanos ejemplares. Se calcula que tuvo a su disposición más de 57.300 kilómetros de líneas de distintos tipos, formas y  características, previamente inventariadas, acreditadas y avaladas por la ATLAS (Asociación Transnacional de Líneas Activas para Señalar). Para dicha labor tuvo que tener muy en cuenta varios aspectos fundamentales: las posiciones ideológicas de los ciudadanos, los tipos de profesiones que se ejercían, las lenguas orales y escritas, las cuencas y recursos de agua, la vegetación y los más de 57 géneros y razas de esta nueva humanidad.

 El primer bosquejo cartográfico y única pieza que se conserva de este estudio, se puede apreciar en el Museo Shibboleth Galaad, ubicado en las instalaciones restauradas de las ruinas de la Citadela Amazonas. Este mapa sirvió de modelo inicial para el orden político actual. A pesar de haber tenido en cuenta todas las condiciones expuestas y votadas por la comisión encargada y ser acreditado por el voto preferente de casi dos millones de ciudadanos que accedieron a que Confines llevara de manera autónoma la tarea, la inconformidad ha seguido latente por varios siglos. Ciertas curvas muy pronunciadas en algunas de las líneas generaron insuficiencia de alimentos para algunos territorios. Las líneas demasiado rectas produjeron fuertes implicaciones para la agricultura y, los kilómetros más cortos, fueron insuficientes para lograr cercar ciertas zonas que todos preferían mantener aisladas.

Leo Fines tuvo una vida obsesiva en la búsqueda del orden de las cosas. Trabajó como director general de la ex-unión de sindicatos independientes para las ciencias aplicadas, gobernó durante 20 años una parte de lo que se llamaba la Gran Colombia y participó de 42 Bienales de arte que involucraban temas cartográficos. Se le conocen alrededor de 17522 dibujos sobre temas como la pedagogía, el tiempo, la arquitectura futurista, entre otros. Tuvo solo un matrimonio con la cocinera Sofía Esperanto quien, luego de 20 años a su lado, decidió dejarlo por la incapacidad de éste para pensar en otra cosa que no fuera el trabajo. Con ella tuvo a su única hija, Julia, quien se dedicó al oficio de las letras, convalidando así una vocación temprana por la ficción y la narrativa post apocalíptica. Lejana a su padre, se sabe que lleva una vida austera en la ciudad del Río en Brasil. Se dice que Confines murió desdichado, recorriendo en silla de ruedas las 4 obras principales que sobrevivieron al tiempo en el parque artístico Inhotim (Minas Gerais – Brasil).

De las personas que visitaron su taller, oficina y biblioteca por décadas hubo 10 que siguieron sus pasos y que hoy en día transmiten sus ideas en universidades, exposiciones y simposios independientes. Aunque el legado es inmenso, hay dudas sobre la intención real de toda su producción, que más allá de denotar motivos nobles, también apuntaba a una monopolización y radicalización del conocimiento y la información.