Mateo

Un Lunes. Marzo. 2007. Bogotá soleado, media mañana, luz inunda ambiente. Lugar: librería fundada por Anastasia Chaparro y Steven Bieber (nombres bonitos y sonoros, de pareja feliz). Allí sólo venden títulos en inglés. Mateo: joven de 18 años, tímido, cara de pocos amigos. Fantasea con ser un gran hombre de las letras. Premio Nobel, si se puede, para contar sus anécdotas y hacer un discurso que, llegado el día, paralice al mundo. Ha devorado párrafos, parrafitos y parrafotes de autores provenientes de todas las esquinas del planeta. Vive inmerso en la ficción y narra su propia vida en off. Rutina diaria: comer enorme pizza de pepperoni en local cercano. Punto de quiebre: chica muy pero muy guapa entra a la librería para convertirse en su heroína. Nombre: Manuela. Melena marrón semi-dominada, facciones delicadas, camisa azul a rayas verticales, pañoleta rumana al cuello, jeans oscuros y unas lindas botas en cuero con costuras y pequeños agujeros decorativos. Similitud con Zooey Deschanel, protagonista de ‘quinientos días de verano’. Compra: libro de ilustración infantil titulado ‘Olivia forms a band’. Mateo se enamora y se atreve –muy a pesar del nudo ciego que se ha formado en su garganta-.  Entonces deja nota en el libro que dice: “Hola. Soy Mateo. De la librería. Me preguntaba si uno de estos días querrías ir a comerte la mejor pizza de pepperoni de la ciudad.” Mateo disimula tras el marco de carey de sus anteojos y le da el cambio a a la chica. Entre los billetes hay uno sellado, de denominación mil. Realidad: Jamás volvió a verla. Esa es la primera frase de su primera, y futura novela.  

Lugar: Librería Authors / REF.: Compra libro Indie rock + novela Kurt Vonnegut / COP: $1.000 (No. 81229264)

Guillermo

Día gris. Lluvias mil. Alrededores universidad Javeriana. Guillermo: señor culto, curtido y leído, que vigila atento automóviles. Posee problema en cadera que lo hace cojear. Usa bastón y un canguro en tela negra donde guarda llaves ‘renolísticas’, ‘mazdiáticas’ y ‘chevrolescas’, muy útiles para abrir y darle encendido a los autos. En ese momento lee novela de acción y aventura sobre guerra en la Rusia nórdica helada. Espías de bandos opuestos vigilan y echan al agua patos traidores en contra de los intereses particulares de sus respectivos jefes maquiavélicos. Aparte, Guillermo brinda servicio de valet parking informal y acomodación ‘rompecabézica’ a esas hojalatas de cuatro ruedas y motor, en calle cerrada de cien metros o edificios aledaños. Universitarios diversos confían plenamente en su oficio y le deponen a diario sus carruajes. Dieta laboral: almuerzo casero brindado por señora amable del vecindario apodada conchita, y portera desde hace años, en la torre Adoquín. Toda transacción es hecha con dinero en efectivo. Una tarde de abril Guillermo entrega llaves y vueltas a joven problemático que es detenido en la siguiente cuadra por cruce indebido, e irrespeto injustificado con la ley. Policía de tránsito en chaleco reflectivo, verde, llamativo, fosforescente, omite multa a cambio de dinero. Joven extorsiona policía con todo lo que tiene, incluido billete de dos mil pesos sellado. Mismo policía en motocicleta suele hacerle visita a Guillermo, tanto por cercanía y amistad, como por posibilidad de almuerzo donde señora amable que cocina para vecinos.           

Lugar: Alrededores Javeriana / REF: Pago por vigilancia motocicleta / COP: $2.000 (No. 53336059) 

Susana

Mañana de Domingo. Todos los domingos son iguales. Apastelados, nostálgicos, melancólicos y congelados en el tiempo. Tilín tilín tilín. Suena insistente la melodía icónica de aquellas carretitas que contienen helados. Niños a pesar del frío corren frenéticos a la cacería de las campanitas andantes. Susana: 19 años, dos de los cuales se ha dedicado a vender paletas de baja temperatura. Dónde: en parques, plazas y demás lugares públicos. Recomienda sobre todo un espécimen hecho de crema blanca, relleno con un ‘frambuoso’ líquido de color carmín y una crujiente cubierta de chocolate casero. Clientes usuales: niños regordetes de cachetes pecosos -y alma de obesos-, parejas en sus primeros meses de relación, y papás adoctrinados por diminutos dictadores en overol, que los envían desde el automóvil. Su principal problema como vendedora: tener cambio en billetes de baja denominación. De repente, vende chococono tamaño gigante a niño solitario subido en bicicleta marca Monareta. Billete de cinco mil pesos de vueltas, sellado, es introducido rápidamente en bolsillo, de pantalón pescador, del futuro corredor de tures. Susana no entiende como éste logra controlar su brillante caballito de acero, y al mismo tiempo, dar periódicos mordiscos a su imponente montaña de crema y chocolate congelada. Se pierden de vista. Niño al rato se detiene en puesto de mecánica ‘bicicletera’ para aceitar cadena en constante uso, paga con el billete que le dio Susana y desaparece luego entre la multitud que se aglutina a lo largo de carrera quince. Aunque caen pequeñas gotas, no pareciera que va a llover.    

Lugar: Parque cercano a ciclovía / REF: Compra de paleta de agua sabor a limón / COP: $5.000 (No. 56893117)

Nancy

8:38 P.M. Un martes de noviembre, del año 2010. Nancy toma llaves de ferretería donde trabaja hace 7 años, guarda quincena, ojea fugaz hacia el fondo y apaga luces, una a una, hasta terminar. En la penumbra quedan ansiosas todas las sombras de cables, tornillos y herramientas, que en la noche se apoderan a hurtadillas, de las paredes grises del local. Sale, baja la reja, pone el candado principal y guarda llavero que tinitinea como cascabel, en el bolsillo exterior de su bolso en cuerina marrón. Camina, observa, respira, se apura. Tacón sigue a tacón. Ritmo y cadencia se genera al caminar. Lugar: calle 85 con carrera 16, de oriente a occidente, costado Norte, vía estación Los Héroes, Transmilenio. Ciudad luce desapacible, violeta, gótica como la del murciélago héroe super. Vía se refleja muda en los espejos de agua que se forman con los restos de las lloviznas vespertinas. De repente, esquina en penumbra, asaltante joven rapa de un zarpazo cartera, revisa contenido y se hace al celular, a un enorme anillo de fantasía y a veintisiete mil pesos que están a la vista. Lanza al aire el resto y sigue su carrera. Nancy desconsolada cae al suelo, rompe medias veladas y estalla en sollozos. Nadie viene a socorrerla. Monólogo instantáneo de impotencia y lamento solitario. Finalmente revisa nerviosa lo que queda, e increíblemente su pago sigue intacto en cajita de maquillaje. Sin embargo, entre el botín hurtado viaja billete de diez mil pesos sellado. Hacia el sur, en el barrio Versalles, localidad de Fontibón, la esperan sus dos hijos, una sobrina que lleva 8 meses viviendo en su casa, y Pedro, su marido desde hace 22 años. Este ha llamado al celular, donde nadie responde. Le parece extraño ya que Nancy nunca llega tarde a casa sin avisar.  

Lugar: Ferreléctricos / REF: Compra multitoma / COP: $10.000 (No. 58135580) .

Nicolás

Nick. Apodo para Nicolás, que posee un ameno lugar del mismo nombre (pero con apóstrofe s) en la carrera novena con la calle de los anticuarios. Allí, entre libros, chocolates triangulares, golosinas importadas y otras muchas curiosidades, se ofrecen principalmente: sopas, emparedados, postres, café, vino y elementos frescos de charcutería, como en cualquier Deli. Sensación producida por este local: estar en otro lugar del mundo. Tal vez Londres, tal vez Nueva York. Tiempo al aire: 6 meses. Lecciones: un negocio con cierta personalidad y atendido con cariño por su propio dueño, hacen la diferencia. Otras actividades de este emprendedor personaje: arreglar y remodelar bicicletas que deja luciendo como versiones actuales de los clásicos de los cincuentas. Aparte, salami, aceitunas, jamón Serrano, queso Tilsit, tomates frescos, mozzarella, lechuga romana, pan de centeno, mostaza Dijon, Baguette, torta de chocolate con arequipe, helados de ese fraile nacional apodado San jerónimo, y varios etcéteras bastante gustosos, describen mejor lo que es Nick’s.  De pronto, una pareja entra en el local. Están recién casados. Se les nota. Por la sonrisa en sus rostros. Por las miradas que cruzan. Vienen caminando. Ella lleva un paraguas de esos que venden en el Moma, por fuera negro, por dentro como un cielo soleado. Se aprovisionan de algunos entremeses y cogen rumbo hacia el alquiler de películas. Llevan un billete sellado de veinte mil pesos que les devolvió Nicolás y con el cual rentan el DVD de Into the wild. Largometraje inspirador, dirigido por Sean Penn y que a ambos les recuerda la triste y temprana partida de su amigo, que murió, cumpliendo el gran sueño de viajar en moto por Sur América. 

Lugar: Nick’s / REF: Compra de torta con chocolate y arequipe junto a Daniela / COP $20.000 (No. 45234609)  

Antonio

11:00 AM. Un viernes. Ciudad luce apacible, como en stop motion y con una fantasmagórica neblina. Antonio: señor disciplinado y responsable de 52 años al que le encanta el café con leche. Solía trabajar como operario de estaciones de gasolina. Proveniente de Santander, alto de Tisquizoque. Tiene esposa y dos hijas. Método de supervivencia: juicio y ahorro. Todos los días hacía exactamente lo mismo. Tomaba un bus desde la candelaria. La ruta: colectivo 74 desde la calle quinta hasta la ochenta y tres, por toda la carrera séptima. A eso de las 5:45 AM ya estaba con el uniforme puesto y marcando puntualmente su tarjeta. Por doce horas realizaba la acción de: saludar, preguntar monto, subir la palanca, poner el contador en ceros, tomar la manguera, proceder a echar la gasolina, esperar, sacar la pistola, ponerla en su sitio, entregar las llaves y despedirse. Una y otra vez. Alrededor de 123 veces al día. Algunos le hacían conversación, mientras otros tan solo bostezaban y miraban de reojo. Le encanta organizar los billetes. De menor a mayor y con los rostros siempre mirando hacia el mismo lado. En la tarde, una camioneta grande muy grande, de color negro y vidrios como lentes de sol, parqueó en su isla. Pidieron lleno completo. El chofer habló por celular, a pesar de estar prohibido. Antonio hizo lo mismo de siempre, como un robot muy bien entrenado. Al final le sumaron a los $184.000 de gasolina, $50.000 al menudeo. Le pidieron que se los cambiara por un billete de cincuenta mil pesos. Antonio entregó uno que estaba sellado. Al parecer fue una acción desprevenida, o un disimulado y minúsculo lavado de dinero. Antonio prefirió no preguntar y volvió a sus labores con un poco más de suelto. Actualmente, dirige la sección del montallantas, en la misma bomba de servicio. Aunque su rutina de transporte no ha cambiado, la de su trabajo sí.  

Lugar: Petrobras / REF: Arreglo llanta trasera motocicleta / COP: $50.000 (No. 20758391)     

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