Editorial

Produce escalofríos pensar en una persona, sea hombre o mujer, joven o adulta, niña o niño, parada ante una obra de arte, cualquiera que esta sea, y repitiendo la frase de cajón: “No entiendo nada”. ¿Acaso hemos perdido la sensibilidad para ver algo, cualquier cosa, y sacar nuestras propias conclusiones? ¿Porqué, a veces, nos cuesta tanto comparar, asociar o recordar? ¿Es posible que el arte haya llegado a tal punto de hermetismo que, cuando alguien se acerca desprevenido, lo primero que produce es rechazo? Cuesta creerlo. Entonces por décadas se ha caído en la falsa sensación de que los artistas de hoy no son ni la sombra del pasado, que las justificaciones, o el concepto, se han vuelto más importantes que las obras mismas, o que el mercado del arte ha corrompido la verdadera vocación creativa. Esto sólo por citar los argumentos más comunes. Pero nada de esto es realmente cierto si se analiza el carácter cíclico y repetitivo de la historia del arte. Los artistas y su producción siempre han estado regidos, y enmarcados, dentro de los mismos parámetros, fenómenos, críticas y exigencias. Los espectadores, en cambio, poco se les pone a prueba, y poco se les exige. ¿Quién es y qué rol juegan?

Espectador es aquel que mira y observa con atención alguna cosa. También es quien se toma el tiempo de escuchar a los demás, de leer entre líneas y de intentar entender algo sin que se lo expliquen. Ser espectador implica tener una mirada crítica de las cosas y gozar intelectual y sensitivamente frente a lo que se tiene alrededor. Ser espectador es hacerse, una a una, miles de preguntas, y poco a poco, encontrarles una, de tantas posibles respuestas. 

Esta obra gráfica, diario no-diario, coleccionable, pretende hacer un llamado a la curiosidad del lector y del espectador. Incitar a todo aquel que tenga este papel entre sus manos a que se pregunte, día a día, porqué amanece como amanece, porqué el agua corre de esa forma por el lavabo, porqué el teléfono hace ese ruido al repicar, porqué el presidente de turno dice o no dice lo que dice, porqué algunos ganan más dinero que otros, porqué las calles se organizan como se organizan, porqué tenemos la necesidad de vivir agrupados en edificios y ciudades o porqué hay gente que hace arte. Como se darán cuenta, muchos porqué, pero también muchos dónde, cuándo, cómo y qué.

Nos hemos vuelto tan perezosos que damos todo por sentado. Creemos que aquello que no entendemos es porqué no nos compete o no queremos que nos competa. Creemos que aquello que dice el otro tiene menos valor de lo que pensamos nosotros mismos. Lo que es diferente preferimos aislarlo antes que entenderlo. Dejamos que alguien más resuelva todos nuestros problemas antes que empezar a resolver los propios. Para colmo, todo aquello que no es grandilocuente, costoso y monumental, pierde su interés. Nos cuesta asistir a lo cotidiano y a lo rutinario, a aquello que no es entretenimiento, sino ruido de fondo. Nada parece ser realmente nuestro problema, y ese es, precisamente, el gran problema.

Así que este es un llamado, desde el más acá, querido lector, espectador, a pararse frente a una obra de arte –además del resto de las cosas- y tener paciencia, mirarla bien y no temerle a encontrar códigos ocultos, o verdades evidentes. Esta es una invitación a jugar al detective, teniendo como pistas todo el conocimiento adquirido en la vida, hasta darle sentido a lo que ve, y así, ir develando, capa por capa, aquello que otra persona quiere decirle. Porque alguien que usted no conoce se ha tomado un tiempo valioso para hacer eso que usted está viendo. Es una relación a distancia y una labor casi telepática en la que dos seres humanos se comunican sin siquiera verse a los ojos. Así que lea con cuidado, observe atentamente, exista. Usted puede no saberlo pero es el último interlocutor de esta cadena. Esa persona anónima que el autor del libro, el pintor de la pintura, el director de la película o el actor de teatro, no conoce pero tanto necesita. Usted, en el fondo, es la razón de ser de que la cultura, el arte y esta simulación de periódico, existan. Aprovéchelo y sepa disfrutar de una semana en la que Bogotá, parece ser el centro del arte del mundo. 


Islas

Anunció su viaje de regreso y entendí que éramos un dibujo hecho a partir de geografías y silencios.
Una placa continental que se esfuma en el atlas.
Me revistió el poder de un voyeur psíquico.
Y en cada pedazo de nuevo mar, donde anteriormente se imponía el continente, pude ver todos los años que pasarían antes de que volviéramos a compartir nuestras coordenadas y royéramos juntos el estómago de la montaña con los dientes.
Tomé sus manos y me las llevé a la boca.                Las pulsiones adivinatorias continuaron.
Lo vi sobre el mar: repite la misma rutina durante meses.
En las mañanas hunde la lengua en la arena.
En las tarde bordea la costa persiguiendo cangrejos para asegurarse que aún se encuentra rodeado por agua.
En las noches ve televisión agropecuaria y acumula libros debajo del lavaplatos.
Luego intenta olvidarme en cuatro actos
--cada uno de ellos anunciado con la llegada de un huracán con nombre de mujer antillana--
Karina                          Auralís                          Indira                            Marisol
Pasan cinco inviernos antes de que este continente desaparezca y corro a buscarlo.
Buceo entre las profundidades de toda esa vida que se materializa en su orilla y llego hasta a él con la piel de un tiburón como ofrenda.
Me besa. Y resiste el sabor seco de la montaña que alguna vez se asentó sobre sus muelas.

Por Gloria Susana esquivel


Diario de Sábado 

Mientras el nuevo siglo advierte sobre las reuniones de hace dos meses entre las FARC y el ELN, La Patria celebra el homenaje al ministro de ambiente y desarrollo sostenible por su deseo de generar conciencia ambiental y social. El informador actualiza sobre la victoria de Unión Magdalena por su 3 a 1 contra el Valledupar, La Jornada recuerda el Día Internacional de la niña instituido por la ONU y La Capital recrimina al hombre que violaba a su hijastra. El Acontecer celebra el descubrimiento de América, la fundación de Durazno y la batalla de Sarandí, Les Echos se alarma por la caída de la bolsa de París por primera vez en dos años mientras Le Monde celebra la victoria del equipo de Francia en los preparatorios de la Eurocopa 2016. EL Mundo y La Razón se preocupan por las víctimas del virus ébola, Libération se angustia por las ejecuciones de mujeres que realiza el Estado Islámico, La Voz felicita a la nueva Miss Universo de Venezuela por dedicar su victoria a la fallecida ex reina Mónica Spear, Hoy está sorprendido con la cocina moderna en un museo que ofrece insectos con chocolate o caramelo, El Día explica por qué cambiarán al representante argentino ante el banco mundial, La Hora tranquiliza con la compensación a los afectados por las fumigaciones antidrogas y El Mercurio anuncia que las notarías ofrecerán la posibilidad de realizar los trámites más comunes a través de internet. 

Por Julia Roldán


El miedo al cambio

/ Columna

“De cierta forma el trabajo de un crítico es fácil. Arriesgamos poco y además gozamos de una posición privilegiada en donde quienes hacen su trabajo nos lo ofrecen en bandeja para ser juzgado. Nos encantan las críticas negativas porque son estas las más divertidas de escribir y de leer. Pero la gran verdad que los críticos debemos afrontar, lo queramos o no, es que inclusive la más basura de las cosas es más valiosa que el texto en donde decimos que lo es. Pero hay momentos en donde los críticos realmente arriesgamos algo, y eso, es cuando descubrimos y defendemos algo nuevo. El mundo es esquivo a los nuevos talentos y a las nuevas creaciones y son estas las que necesitan amigos.” Palabras sabias del famoso crítico Anton Ego, en la película Ratatouille, para hablar de un ratón, de una rata de alcantarilla, usualmente sucia y repugnante, pero que para su enorme sorpresa, resulta ser un talentoso cocinero. Y aunque parezca un chiste estar citando una película infantil en este periódico, Ego tiene razón. Si damos un vistazo al mundo del arte, la moraleja encaja a la perfección. Artistas supremamente reconocidos, de eterna trayectoria, que en su momento de juventud marcaron tendencias y rompieron paradigmas, pero que a sus 70 años aproximadamente, repiten esquizofrénicos que el arte ya no es lo mismo, que se ha perdido el talento, y la originalidad, y que, cualquier orinal en un museo es considerado como arte (aún si este gesto político fue hecho antes de que algunos de ellos nacieran). Palabras necias y temerarias que trascienden a los medios y que ponen al descubierto el hecho de que en el arte, como en cualquier otro oficio o disciplina, y en la vida misma, siempre queda en el aire esa sensación romántica, y demasiado empalagosa, de que todo tiempo pasado fue mejor. Pero lo cierto es que la evolución del mundo demuestra que no somos más que una repetición incesante de muletillas arrogantes y que deliramos pensando que todo lo que nunca ha cambiado, está cambiando.

Por Lolita Franco


Desaparecida la novia de Andrés Caicedo

/ Noticia

Cali, marzo de 1977

En vísperas de la publicación de su primera novela, el joven escritor Andrés Caicedo se quedó sin libros y sin novia luego de que Patricia Restrepo lo acusara de homosexual.

Ya son días que el joven promesa de las letras caleñas ha dedicado a tratar de contactar a su novia Patricia Restrepo ("Patricita", como él la llama, "mi amor único, mi vida entera, mi redención y mi agonía") sin lograr una respuesta. ESPECTADOR ha conocido una carta en la que Caicedo ruega a Patricia volver a la casa que ambos compartían: "Dame algo de alegría, porque tú eres mi alegría y yo tengo en estos momentos el corazón en pedazos y ya no sé dónde recogerlos, o no sé qué hacer con ellos".

Poco se sabe del paradero de Restrepo: “¿dónde estás?”, se pregunta Caicedo, “Veo que te has llevado la plata que había en el escritorio ¿Qué estás haciendo con ella? ¿Has podido desayunar? ¿Estás comprando pasaje para Bogotá? ¿Estás en Telecom hablando con el hombre a quien aborrezco con toda mi alma? ¿Estás en la imprenta Gutiérrez pagando la deuda de los afiches? Vida mía ¿dónde, dónde estás?”. Antes de partir, Patricita le dijo a Caicedo que le producía asco. Las razones de la discordia, confiesa el mismo Caicedo en su carta, fue un encuentro que el escritor tuvo con su amigo H.A. Tenorio que, para los ojos de Restrepo, se pasó de la raya de la amistad: “los movimientos, los gestos que yo hice con H.A. Tenorio no fueron de homosexualismo”, dice el tartamudo, tímido y mechilargo Caicedo en su defensa “yo no soy homosexual”.

La ruptura de la pareja coincide con el lanzamiento de la primera novela de Caicedo, quien ya ha mostrado su talento literario al publicar varios cuentos y reseñas de cine: “No creas que la satisfacción de haber recibido hoy el primer ejemplar de mi novela pueda compararse a la absoluta infelicidad que siento por el desprecio que has alcanzado a tenerme”, le escribió Caicedo a Restrepo. La situación de Caicedo es angustiante. En la carta confiesa que ha empezado a tomar calmantes, que cualquier sonido le recuerda a su Patricita y que deambula como un fantasma de sus cuentos las calles de Cali.

"si no puedo vivir sin ti", escribe con Caicedo, "llevaré, supongo, una especie de anti-vida, de vida en reverso, de negativo de la felicidad, una vida con luz negra. Pero brilla el sol, tú puedes estar cerca. Ahora salgo a buscarte, amor mío". Se espera que la situación no pase a mayores. 

Por Alejandro Gómez Dugand


Entrevista

Por Gloria Susana Esquivel 

Para usted, ¿cuál es el ingrediente más importante para el éxito: talento, trabajo o suerte?

La oruga es una trabajadora infatigable, mata
con su apetito sin boca algunos centenares de hojas
que el árbol le tiende compasivo de su ceguera
para ayudarla a cruzar la calle.
No deja más que huecos a su paso tal como lo pinta
esa tarjeta postal.

La mariposa, en cambio, salta del capullo
en el instante mismo de su transfiguración
en que como una flecha de nacimiento
abre los ocelos de sus alas a la luz
pero quizá no los ojos, porque también está ciega.
Ella baila con sus alas de artista
como una gitana al son de violines húngaros
y no se detiene dos veces en la misma flor.
La mariposa no puede recordar que ha sido oruga
así como la oruga no puede adivinar que será mariposa,
porque los extremos del mismo ser no se tocan.

Enrique Linh, Para Andrea.

¿Cómo se enfrenta a la hoja en blanco?

Este texto que te doy no es para ser visto de cerca, obtiene su secreta redondez antes invisible cuando se ve desde un avión en vuelo alto. Entonces se adivina el juego de las islas y se ven canales y mares. Entiéndeme: te escribo una onomatopeya, una convulsión del lenguaje. Te transmito no una historia sino sólo palabras que viven del sonido. Te digo por ejemplo: "Tronco lujurioso". Y me baño en él. Está ligado a la raíz que penetra a través de nosotros en la tierra. Todo lo que te escribo es tenso. Uso palabras sueltas que son en sí mismas un dardo libre: "salvajes, bárbaros, nobles decadentes y marginales". ¿Te dice esto algo? A mí me habla.

Pero la palabra más importante de la lengua tiene sólo dos letras: es. Es.

Estoy en su meollo.
Todavía estoy.
Estoy en el núcleo vivo y blando.
Todavía. (…)

Estoy melancólica. Es temprano. Pero conozco el secreto de las mañanas puras. Y descanso en la melancolía.

Clarice Lispector, Agua viva.

¿Cuál es el mejor consejo para invocar a la musa?

Alguien me odió ante el sol al que mi madre me arrojó. Necesito estar a
oscuras, necesito regresar al hombre. No quiero que me toque la
muchacha, ni el rufián, ni el ojo del poder, ni la ciencia del mundo. No
quiero ser tocado por los sueños.

El enano que es mi ángel de la guarda sube bamboleándose los pocos
peldaños de madera ametrallados por los soles; y sobre el pasamano de
coronas de espinas, la piedra de su anillo es un cruzado que trepa
somnoliento una colina: burdeles vacíos y pequeños, panaderías abiertas
pero muy pequeñas, teatros pequeños pero cerrados—y más arriba ojos
de catacumbas, lejanas miradas de catacumbas tras oscuras pestañas
a flor de tierra.

Un tiburón se pudre a veinte metros. Un tiburón pequeño —una bala con
tajos, un acordeón abierto— se pudre y me acompaña. Un tiburón —un
criquet en silencio en el suelo de tierra, junto a un tambor de agua, en una
gomería a muchos metros de la ruta— se pudre a veinte metros del sol en
mi cabeza: El sol como las puertas, con dos hombres blanquísimos, de
un colegio militar en un desierto; un colegio militar que no es más que un
desierto en un lugar adentro de esta playa de la que huye el futuro.

Héctor Viel Temperley, Larga esquina de verano (1984)

¿Cuál es su profesión o actividad comercial?

Soy un simio, nada más que eso y trepo por esta gigantesca flor roja. Cada una de mis cerdas oscuras es un ala, un ser transido de deseo y alegría. Tengo veinte dedos hábiles y negros, todos responden a mi voluntad. Tal vez soy el único viviente, el que se mueve, respira y se queja. El único en dar vueltas y girar sobre el lodazal y la culebra. El trompo, el girasol humano, velludo y limpio, el cantor solitario, el anacoreta, la peste. Soy, indudablemente, el que se oye, respirando, tejiendo para atrapar el acto, el testimonio erizado de ojos y lenguas todavía temblorosos, todavía con recuerdos.

¿Qué nos hace gemir y caer de rodillas? ¡Valor! Hay tiempo de sobra, que prosiga el festín. Luzcan airosos sus cráneos los convidados, sucios escarabajos atados a su memoria.

¿Debo decirles sólo para verlos palidecer que habrá que arrojarse al aire, rechazados por manos más poderosas hasta lo que es negro, sin eco, ni revés, ni umbral, ni término?

Amo esta flor roja sin inocencia.

Blanca Varela, Primer baile.


Tarot Múltiple 

Tus relaciones son el sector más afectado de manera negativa en esta semana (A), por relacionarte con personas que no pueden darte lo que deseas(T). Sin embargo, la posición planetaria está a tu favor (G) para nuevas asociaciones laborales (C), sin riesgo ni pérdidas, y sus resultados te llenaran de muchas satisfacciones (L).

Dedica tiempo a tu familia (V); la comprensión y la comunicación serán algo de vital importancia (LI). Consiéntete y goza de un día placentero con los tuyos. Sal a hacer deporte por la mañana y prepara una rica comida. Tranquilidad es la palabra clave del momento (E); no lo olvides, pues de esta depende que puedas recibir los días con entusiasmo y buenos deseos (S). La capacidad intuitiva y el uso continuo (CA) de la misma te abren las puertas al triunfo (A). Llena de paz y optimismo tu espíritu, trata de que esto sea permanente (P).

* Collage con los signos zodiacales de un horóscopo. A: Aries; T: Tauro; G:Géminis; C:Cáncer; L: Leo; V: Virgo; LI: Libra; E: Escorpión; S: Sagitario; CA: Capricornio; A: Acuario; P: Piscis


Obituarios 

Luis Tomasello (Buenos Aires, 1915 – Paris, 2014)

Obsesionado por la luz. La misma de los vitrales de las catedrales italianas, la misma que vio reflejada en cuadros impresionistas. Desde los años 50 la buscó en el color. La encontró en el reflejo que este producía al ponerlo sobre una superficie blanca. Se obsesionó con el negro. Encontró 10 tonos distintos y los convirtió en un libro-objeto que realizó con Cortázar, su amigo. Nació un 29 de noviembre y murió un 14 de enero. Vivió 36135 días.

Ana Mercedes Hoyos ( Bogotá, 1942 – Bogotá, 2014). 

Primero pintó puertas. Después ventanas donde se veía luz blanca; a veces un azul brillante. Salió de todos los marcos y se dedicó a pintar atmósferas. Sus lienzos se volvieron más grandes pero también más pequeños, como si buscara la inmensidad. Deseo que la llevó a renunciar a la abstracción. Después de eso solo pudo pintar pájaros y papayas. Nació el 5 pero murió un 29 de septiembre. Vivió 26280 días.

On Kawara (Kariya, 1933 –  Nueva York ,2014) 

Su vida transcurrió en tránsito. Viajó por México y por varios países de Europa antes de radicarse en Nueva York. Se dedicó a medir el tiempo y a conservarlo, como si estuviera haciendo una tarea de cálculo en la memoria. Fue así como documentó en una serie de pinturas el paso de los días, año tras año. Letras blancas sobre cartones negros. Junto a ellas, siempre, un recorte de periódico del día y del lugar donde las había hecho. Nació un dos de enero, murió el 10 de julio. Vivió 29565 días. 

En colaboración con Ximena Gama.