Al OTRO lado de la ventana. al otro lado de la línea

Observar a los vecinos en la penumbra, tomar una cámara fotográfica para registrarlos, imaginar una cotidianidad ajena, desaburrirse. Me siento en una película "voyeurista". Tomo el teléfono, marco el 117 y una voz robótica femenina, algo atractiva, me indica con toda precisión cuál es la hora, el minuto y el segundo que transcurre. 

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