Edificio Cosmos

Imaginen una cuidadosa edición de artista que mide 13 centímetros de ancho por 18 de alto y cuya cubierta fue finalizada en un papel Relux Perlado, de color Negro y 240 gramos de espesor que abrazan las casi 300 páginas que constituyen su interior. La superficie, lisa y elegante, produce minúsculos destellos al contacto con la luz, como si de un firmamento se tratara. Y en el centro, a manera de portada, sobresale lo que parece ser la primera estrella de ese universo, un círculo en plata junto con el título del libro -Edificio Cosmos- y el nombre de su autora: Mayana Redin.

Antes de abrirlo me es inevitable no pensar en un edificio circular que ha estado en la calle 100, muy próximo a la autopista norte, en la ciudad de Bogotá, desde principios de los años ochenta: el Hotel Cosmos 100. Un adefesio forrado en vidrio polarizado oscuro y con bloques marrón verdoso, contrastado con ladrillo y un arco en mármol que remata la entrada. A mi modo de ver una pista más del auge de la narcocultura en nuestro país. Mayana, sin saberlo, confirma mis asociaciones transculturales. 

Cafon o Brego lo llama ella en portugués mientras yo trato de traducirlo con los términos “ostentoso”, “lobo” o “traqueto”. Y si bien este libro no pretende realmente hablarnos de eso, ni hacer una crítica al respecto, sí recoge un periodo de tiempo, una pretensión estética y unas cualidades específicas del paisaje urbano y la arquitectura de tres ciudades brasileras donde ha vivido Mayana: Rio de Janeiro, Belo Horizonte y Sao Paulo. Lo hace, de manera poética, yuxtaponiendo al mapa oficial una constelación de edificios con nombres estelares: Polaris, Luna Palace, Sagitarius, Galaxia, Centauro, Pegasus, entre muchos otros. Un complejo espacio sideral transitado en tierra por Redin.

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