Interlocución

Babosas en el cielo. 
Tres rocas, un disfraz,  
algunos gestos
y un algo disecado.

En el segundo piso de una casa ubicada en el barrio San Luis de Bogotá, están reunidos ocho artistas. Cada uno está sentado en una silla y forman, entre todos, un círculo. Hablan, por turnos, como si se tratara de un grupo de apoyo. Uno de ellos, incluso, hace un chiste al respecto. Son algo más de las 7 de la noche de un martes y uno de ellos propone ir a comprar cervezas. Va, con otro, hasta la tienda de la esquina. 

Entonces D recuerda que su intención primaria es que sus colegas, que alguna vez fueron sus estudiantes, algunos en el tránsito entre la universidad y la vida real, otros ya profesionales, muestren algo de lo que hacen. Y por ello la reunión. Piensa entonces que debe escribir algo al respecto e imagina lo siguiente: 

Y cuando escribo este texto, que no es más que una prueba y un error, me doy cuenta de que la gran dificultad para hacer arte –más que todo el engranaje del circuito artístico y sus dinámicas, más que encontrar el tiempo o el espacio ideal para trabajar–, es aprender a encontrar un estado de ánimo, un momentum, otrora llamado inspiración, capaz de emocionarnos tanto que nos obliga a crear. Nada más, nada menos. En eso primordialmente es en lo que deberíamos concentrarnos. En bloquear el ruido exterior, el sistema y las angustias, para encontrar esas sensaciones –que es como le llaman los ciclistas a su estado de forma en las grandes carreras– y de donde nacen precisamente las babosas, los cielos, las piedras, los disfraces, los gestos y las cosas disecadas. 

Una exposición de Laura Alcina, Germán Benincore junto a Margarita Moreno, Santiago Díaz, Luisa González, Esteban Hernández y Valentina Medina, con la interlocución de Daniel Salamanca Núñez (profesor, en algún punto, de ellos).

Inauguración: jueves 29 de junio de 2017 / Salón Comunal / Bogotá - Colombia