Invitados

La obra de arte en la era de su reproductibilidad técnica es el título que le daba vida al famoso ensayo del filósofo alemán Walter Benjamin, escrito en 1936 y que aún hoy, por increíble que parezca, es uno de los textos obligatorios en cualquier academia de arte. Muy sintéticamente, allí se planteaba la inminente contraposición entre una pieza única y todas aquellas de multiplicación masiva.

Entonces la pintura realista perdía su función e importancia frente a las inherentes capacidades de una cámara fotográfica, y ni qué decir de todo lo que vendría luego: impresiones digitales, off-set, inkjet, láser, xilografía, plotter y otros cientos de técnicas muy próximas a la ciencia ficción.

Y bien, la obra de Alejandro Sánchez se sitúa precisamente en el centro de esta reflexión, pero en un contexto y en un tiempo totalmente distintos. Esto ya que se trata de reproducciones en pintura al óleo (hiperrealista) de invitaciones a exposiciones locales, hechas no como una resistencia frente a la tecnología o los nuevos medios, sino al contrario, siento yo, como una manera de rescatar precisamente esas piezas gráficas e imágenes, que por su multiplicidad y cantidad, han dejado de ser apreciadas. Lo irónico de la historia.

A esto se le suma además una conciencia coleccionista de parte del artista, quien a través de esta selección, logra reactivar la memoria colectiva de todos aquellos que asisten, o son Invitados, a los eventos que conforman nuestra agitada agenda cultural. 

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