El mito de la razón 

Como se lo dije a Alberto, o Renato, que es su primer nombre, su tesis bien pudo titularse La Tesis de las sillas, La silla que fue tesisLa razón es el mito o como completó Lucas Ospina en relación a mi comentario, El timo de la razón. Y no se lo dije porque hubiera una mejor forma de llamar al proyecto sino porque el título, en sí, al igual que el contenido del documento, invita al juego. O así lo vi yo. Como una partida en la cual el estudiante deja que el lector, luego espectador de su trabajo, decida qué elemento se asocia a otro, cuáles son las razones que motivan su quehacer como artista, qué tiene que ver una silla con una vaca y cómo lo ven sus compañeros y amigos en medio de esa búsqueda por producir cosas plásticas, gráficas e incluso escultóricas o instalativas. Y ese método, llamémoslo entre la lúdica y la ironía, me parece valioso. Como también me parece valioso que, y me lo hizo ver el otro jurado que se unió a la charla (Nicolás Gómez), lo que uno vea en la tesis de Miani, más allá de su rigor en las proporciones, de su limpieza en el montaje o de la idea misma de que una silla sea a su vez parte del soporte estructural de un espacio, es una producción constante y fructífera de sus años universitarios. Lo cual es una estrategia honesta y sincera que, más allá de la ironía o del pensar contemporáneo, lo que está mostrando es lo que cualquier profesor y artista quiere ver en un estudiante: alguien inquieto, obsesivo, apasionado y cuya real preocupación sea hacer, pensar, organizar, archivar y dejar que el tiempo (ojalá en el taller) sea el que le diga cosas. Algo así como aceptar una deriva productiva (o improductiva) que no necesariamente trae clarividencias sino todo lo contrario, dudas y preguntas. En ese sentido el trabajo es consistente, denota rigurosidad y deja abiertas infinitas y valiosísimas incertidumbres. Mi consejo, desde la distancia que significa este texto: seguir trabajando, tan sólo eso. De manera inteligente y sin pensar que hay que estarse blindando continuamente, tal vez con la ironía, ante todo aquello que no es arte, que tal vez son normas o discursos, que tal vez son vicios sociales, pero que pueden, como casi todo, permear para bien un cuerpo de trabajo que sin duda será de largo aliento.

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